Este camino
que estoy transitando desde hace ya cuatro años de manera institucional, este
acercamiento hacia la literatura y al estudio del lenguaje, y hacia una
apreciación académica de la estética artística, de alguna manera, ha ido
forjando y fortaleciendo mi afición por la literatura, pero más precisamente por la palabra en sí. La palabra en su forma
más amplia, epistemológica y clásica, la palabra como
logos, la palabra a la manera borgiana. Como nos plantea Juan Forn, "nuestro
mundo está incompleto" y, con la palabra, lo que hacemos es intentar
completarlo buscando aquellos semas o sememas que expliquen el significado del universo.
Lamentablemente y afortunadamente, en nuestros tiempos, esto suena incoherente
y paródico. Sin embargo, creo que la palabra funciona como una llave universal
que –como ya observaron varios compañeros- nos da poder y libertad. Ser portador
de palabra es fundamental para un sujeto, pues le permite comprender su
contexto, ser comprendido socialmente, pero principalmente, comprenderse a sí
mismo, como nos muestra Eduardo Galeano en su relato del albañil y Enrique
Buenaventura.
Como futuros
docentes creo que es importante que, junto con nuestros alumnos, sigamos
reflexionando acerca del poder de este elemento tan misterioso e infinito que
es la palabra, y la mejor forma de
hacerlo es haciendo uso de ella, problematizándola, poniéndola en juego, pero
siempre compartiéndola para que valga como tal. Como dice Blas de Otero:
Si he sufrido la sed, el hambre
todo lo que era mío y resultó ser
nada.
Si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar"Hay que aprender a narrar para saber cantar".
ResponderEliminarAl igual que mis compañeros, coincido totalmente con sus aportes sobre el poder que tiene la "palabra". Todos sabemos que depende de cómo es utilizada, una palabra puede sanar, aliviar, contener, alegrar, como también destruir, si es utilizada con ese fin.
Creo que transmitir esto en el aula, para nosotros que elegimos esta profesión, es de suma importancia, ya que estamos formando personas nada más y nada menos que para la vida misma.
De esta manera, destacando el poder de la palabra Guillermo Saavedra en "Elogio de la lectura" nos transporta a ese momento puntual en el cual se enfrenta a todos esos textos clásicos y que es guiado por su padre "Virgilio"; al mismo tiempo que destaca la transmisión de la palabra, la de sus padres y de su hermana, y la describe como una historia de amor, que se recibe y a la vez es retribuida " No hay transmisión verdadera sin amor[…]”. Destaco esta frase, ya que me parece que resume en pocas palabras nuestra profesión. En mi caso aquella que comencé hace cinco años, y hoy que estoy en el último tramo, entiendo que el aprendizaje es día a día.
Para finalizar, no puedo dejar de citar a Pablo Neruda, en lo que parece una breve metáfora, personalmente, creo que no sólo hace referencia al poder de "palabra", sino que destaca la VIDA que esta tiene...
“[..] Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio (...) Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, tienen de todo lo que les fue agregado, de tanto rodar por el río [...]" P. Neruda.