Queridos Bloggers:
Hemos llegado al final de este itinerario. Han participado de maneras diferentes, desde lugares distintos, con mayor o menor frecuencia, con mayor o menor dificultad para apropiarse de este dispositivo que aportan las nuevas tecnologías, pero siempre con calidez, sensatez, respeto por las palabras de los pares y compromiso con la formación y la profesión de enseñar.
Los aliento a que estas ideas que han comunicado con tanto entusiasmo se vuelvan un férreo compromiso con la tarea educar.
Quiero, ya cerrando, compartir con Uds. la lectura que hace Mario Benedetti de su poema para decirles que ya está más cerca ese futuro que, hasta no hace mucho tiempo, les parecería que venía lento:
https://www.youtube.com/watch?v=FRD55vKJCec
Leer y escribir
sábado, 11 de junio de 2016
lunes, 30 de mayo de 2016
Literatura, la llave hacia la libertad.
Esta selección de textos que hemos leído, me ha hecho recordar porqué he elegido estudiar el profesorado de Lengua y Literatura y, a su vez, reflexionar acerca de cuál es mi propósito como docente. A partir de estas lecturas, hoy asumo mayor conciencia del rol que cumplimos los docentes en la sociedad y la responsabilidad que esto conlleva.
La lectura nos hace pensar, reflexionar, nos ayuda a desarrollar la imaginación y nuestro propio criterio acerca del mundo y de todo lo que nos rodea, mas aun, nos brinda la llave hacia la libertad.
LIBERTAD, parece ser el común denominador que atraviesa este corpus de textos abordados en clase. Todos ellos coinciden en destacar que, a partir de la lectura, podemos conocer el mundo sin que se nos interpongan fronteras físicas o temporales; es decir, un ida y vuelta por diversas geografías y por diferentes momentos de la historia, permitiéndonos así, conocer nuestras raíces, nuestros antepasados, y de esta manera podemos también comprender mas ampliamente nuestro presente, sin dejar de lado lo que producen en cada uno de nosotros, me refiero a las emociones que ponemos en juego al momento de leer un libro y los sueños que soñamos a partir de ello.
Abrir un libro es abrir una ventana, pero no solo al mundo real, sino también a diversos mundos: fantásticos y maravillosos, que nos colman de placer y, al mismo tiempo sirven como nutrientes para el alma y para nuestra imaginación. Se trata de sumergirnos en infinitas aventuras y jugar el juego que nos proponen aunque desconozcamos las reglas.
Los libros, a mi criterio, parecen ser como la materia viva de la que también estamos hechos nosotros, y las palabras en ellos escritas como las células que componen a nuestro cuerpo; por eso, cuando las pronunciamos o las escribimos dejan de ser nuestras y vuelan a través del tiempo y del espacio para quienes deseen recibirlas. Cual si fueran un bumerán, tal vez vuelvan en algún momento recargadas de nuevos significados y por esto considero que son materia viva.
Como docentes tenemos la maravillosa tarea de contagiar, como si se tratara de una enfermedad, la pasión por la lectura, llave que nos conducirá hacia la libertad.
La lectura nos hace pensar, reflexionar, nos ayuda a desarrollar la imaginación y nuestro propio criterio acerca del mundo y de todo lo que nos rodea, mas aun, nos brinda la llave hacia la libertad.
LIBERTAD, parece ser el común denominador que atraviesa este corpus de textos abordados en clase. Todos ellos coinciden en destacar que, a partir de la lectura, podemos conocer el mundo sin que se nos interpongan fronteras físicas o temporales; es decir, un ida y vuelta por diversas geografías y por diferentes momentos de la historia, permitiéndonos así, conocer nuestras raíces, nuestros antepasados, y de esta manera podemos también comprender mas ampliamente nuestro presente, sin dejar de lado lo que producen en cada uno de nosotros, me refiero a las emociones que ponemos en juego al momento de leer un libro y los sueños que soñamos a partir de ello.
Abrir un libro es abrir una ventana, pero no solo al mundo real, sino también a diversos mundos: fantásticos y maravillosos, que nos colman de placer y, al mismo tiempo sirven como nutrientes para el alma y para nuestra imaginación. Se trata de sumergirnos en infinitas aventuras y jugar el juego que nos proponen aunque desconozcamos las reglas.
Los libros, a mi criterio, parecen ser como la materia viva de la que también estamos hechos nosotros, y las palabras en ellos escritas como las células que componen a nuestro cuerpo; por eso, cuando las pronunciamos o las escribimos dejan de ser nuestras y vuelan a través del tiempo y del espacio para quienes deseen recibirlas. Cual si fueran un bumerán, tal vez vuelvan en algún momento recargadas de nuevos significados y por esto considero que son materia viva.
Como docentes tenemos la maravillosa tarea de contagiar, como si se tratara de una enfermedad, la pasión por la lectura, llave que nos conducirá hacia la libertad.
Libertad y apertura
Los dos pilares que más grabados me quedaron al leer el corpus fueron:
LA PALABRA Y LA LIBERTAD. Casi como un conjunto inseparable.
Es importante que todos comprendamos, tanto los
alumnos como los docentes, que la literatura no es una obligación sino un
camino hacia la libertad. Como docentes debemos transmitir el sentimiento y la
pasión por ella. No sólo basta con enseñar tecnicismos, porque bien sabemos que
esto no es agradable para muchos aunque si necesario, sino contagiar eso que realmente produce la palabra
y, también, la literatura: gracias a ellas podemos ser “un poco mas libres”.
La creación de nuevos mundos mediante la literatura, la conexión entre
nuestro mundo exterior y el mundo en el que nos insertamos (o inserta el texto)
cuando leemos un cuento, una novela, un
poema, lo que sea. La capacidad de expresión de nuestros pensamientos mediante
la palabra y la importancia de la creación de estos pensamientos. Estas cosas
son las que nos hacen libres, las que, también, nos hace humanos.
Como futuros docentes nuestra labor es mostrarles a nuestros alumnos que
con la literatura también se nos abre la cabeza, de manera literal: aprendemos
a entender la mirada del otro, a valorarlo, comprenderlo, a comprender un
poco más el mundo en el que vivimos, qué pasó antes y qué pasa ahora.
La literatura es la puerta a la liberación.
domingo, 29 de mayo de 2016
Amar las palabras.
Buenas
tardes a todos.
En primer
lugar, me disculpo por la tardanza en participar en este blog. He leído el
material y las entradas de todos ustedes, y me han parecido sumamente
interesantes, aquí les dejo mi aporte.
Creo que
todos lo que decidimos transitar este camino de formación docente de prácticas
del lenguaje y literatura, amamos el lenguaje, la lengua. La lengua
como sistema, con sus palabras; con sus reglas y licencias; con la asombrosa posibilidad
de crear mundos increíbles y jamás conocidos; con su poder de hacer material nuestros pensamientos;
con su llave para hacernos libres en
mundos desconocidos y mágicos, como así también, en el mundo real al
permitirnos hacernos dueños de nuestros derechos y obligaciones, portadores de
voz propia…
Además
de amar las palabras, tenemos el deseo de transmitir ese amor a otros. Como
futuros docentes debemos intentar contagiar el amor por la literatura a
nuestros alumnos, siendo referentes de lectores literarios para ellos y
sabiendo que la literatura nos permite recrear y comprender mejor nuestro
propio mundo. Pero, además, tenemos la obligación de brindarles las
herramientas necesarias para que ellos puedan leer, comprender y producir
textos no literarios porque serán esos textos los que les permitan defenderse y
hacerse respetar.
Por eso,
deberemos asegurarnos que ellos conozcan el lenguaje, que puedan hacer correcto uso de sus palabras y respetando el valor
que ellas tienen. Como dice Guillermo Saavedra en su texto “Elogio de la
lectura”:
No hay transmisión inteligente de esas capacidades
del lenguaje – de la posibilidad de leerlo y escribirlo- si no se comprende que
las palabras son materiales diferenciados y múltiples: cada una de ellas reina
en su modesto o vasto territorio de sonido y de significado.
Como docentes en formación, creo que es
nuestra obligación con nuestros futuros alumnos hacer todo lo posible para que
se enamoren de las palabras como nosotros. Y no sólo del amor por la lectura
literaria sino también de todas las lecturas posibles y de la escritura en
todas sus formas; ya que esa es y será su llave
para la libertad. Además, si logramos que algunos de ellos amen las
palabras es muy difícil que ese amor
desaparezca.
Para finalizar, les comparto un fragmento
del texto de Oche Califa “Amar las palabras” que fue publicado en el material
de un curso docente sobre la alfabetización inicial.
[…]Sí tengo para decirles que si uno ama las
palabras, ¿por qué no va a querer verlas escritas? ¿Por qué no va a querer,
alguna vez, escribirlas? ¿Verlas tomar otra dimensión en el papel, crecer y
multiplicarse…?
Cerrando este itinerario
Estamos cerca de la última parada en este viaje. No quiero dejar de decir que han sido bellos los aportes de Jessica y Pablo: qué otra cosa nos mueve como docentes sino lograr que nuestra práctica genere algún tipo de "influencia" en quienes recorran con nosotros el camino, qué otra cosa nos mueve como docentes si no es confiar en que aquellos que nos reciben para que los acompañemos elijan tomar de nuestras manos las llaves que les den "poder y libertad"...
Como todas las cosas, también este itinerario está por cerrarse. Así es que invitamos a aquellos que aún no han participado en este blog para que pronto nos ofrezcan su mirada sobre estos temas.
Como todas las cosas, también este itinerario está por cerrarse. Así es que invitamos a aquellos que aún no han participado en este blog para que pronto nos ofrezcan su mirada sobre estos temas.
jueves, 19 de mayo de 2016
Me quedo en la Palabra
Este camino
que estoy transitando desde hace ya cuatro años de manera institucional, este
acercamiento hacia la literatura y al estudio del lenguaje, y hacia una
apreciación académica de la estética artística, de alguna manera, ha ido
forjando y fortaleciendo mi afición por la literatura, pero más precisamente por la palabra en sí. La palabra en su forma
más amplia, epistemológica y clásica, la palabra como
logos, la palabra a la manera borgiana. Como nos plantea Juan Forn, "nuestro
mundo está incompleto" y, con la palabra, lo que hacemos es intentar
completarlo buscando aquellos semas o sememas que expliquen el significado del universo.
Lamentablemente y afortunadamente, en nuestros tiempos, esto suena incoherente
y paródico. Sin embargo, creo que la palabra funciona como una llave universal
que –como ya observaron varios compañeros- nos da poder y libertad. Ser portador
de palabra es fundamental para un sujeto, pues le permite comprender su
contexto, ser comprendido socialmente, pero principalmente, comprenderse a sí
mismo, como nos muestra Eduardo Galeano en su relato del albañil y Enrique
Buenaventura.
Como futuros
docentes creo que es importante que, junto con nuestros alumnos, sigamos
reflexionando acerca del poder de este elemento tan misterioso e infinito que
es la palabra, y la mejor forma de
hacerlo es haciendo uso de ella, problematizándola, poniéndola en juego, pero
siempre compartiéndola para que valga como tal. Como dice Blas de Otero:
Si he sufrido la sed, el hambre
todo lo que era mío y resultó ser
nada.
Si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
miércoles, 18 de mayo de 2016
Literatura como camino a la libertad y a la felicidad
Como futuros docentes de literatura considero que nuestro
trabajo es particularmente especial, nuestra labor es muy importante ya que la
literatura puede influir en la vida de nuestro estudiantes de manera muy
particular, es a través de ella que podrán conocer nuevos mundos, compartir
experiencias y, principalmente, crear, defenderse y conocerse a sí mismos. Como
dice Mónica Sifrim, peligrosos aquellos que se atreven a partir de un texto a
conspirar a transformarse, pues la palabra servirá para el goce y será además una
herramienta para la vida.
Las palabras de
Andrés Rivera y Michel Tournier me llevan a reflexionar sobre los conceptos
de libertad y felicidad, pero también a una cita de Vargas Llosa sobre la
literatura:
“Un pueblo contaminado
de ficciones es más difícil de esclavizar que un pueblo aliterario o inculto. La
literatura es enormemente útil porque es una fuente de insatisfacción permanente.
Nos hace a veces infelices, pero también nos hace muchísimo más libres”
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