lunes, 30 de mayo de 2016

Literatura, la llave hacia la libertad.

Esta selección de textos que hemos leído, me ha hecho recordar porqué he elegido estudiar el profesorado de Lengua y Literatura y, a su vez, reflexionar acerca de cuál es mi propósito como docente. A partir de estas lecturas, hoy asumo mayor conciencia del rol que cumplimos los docentes en la sociedad y la responsabilidad que esto conlleva.
La lectura nos hace pensar, reflexionar, nos ayuda a desarrollar la imaginación y nuestro propio criterio acerca del mundo y de todo lo que nos rodea, mas aun, nos brinda la llave hacia la libertad.
LIBERTAD, parece ser el común denominador que atraviesa este corpus de textos abordados en clase. Todos ellos coinciden en destacar que, a partir de la lectura, podemos conocer el mundo sin que se nos interpongan fronteras físicas o temporales; es decir, un ida y vuelta por diversas geografías y por diferentes momentos de la historia, permitiéndonos así, conocer nuestras raíces, nuestros antepasados, y de esta manera podemos también comprender mas ampliamente nuestro presente, sin dejar de lado lo que producen en cada uno de nosotros, me refiero a las emociones que ponemos en juego al momento de leer un libro y los sueños que soñamos a partir de ello.
Abrir un libro es abrir una ventana, pero no solo al mundo real, sino también a diversos mundos: fantásticos y maravillosos, que nos colman de placer y, al mismo tiempo sirven como nutrientes para el alma y para nuestra imaginación. Se trata de sumergirnos en infinitas aventuras y jugar el juego que nos proponen aunque desconozcamos las reglas.
Los libros, a mi criterio, parecen ser como la materia viva de la que también estamos hechos nosotros, y las palabras en ellos escritas como las células que componen a nuestro cuerpo; por eso, cuando las pronunciamos o las escribimos dejan de ser nuestras y vuelan a través del tiempo y del espacio para quienes deseen recibirlas. Cual si fueran un bumerán, tal vez vuelvan en algún momento recargadas de nuevos significados y por esto considero que son materia viva.
Como docentes tenemos la maravillosa tarea de contagiar, como si se tratara de una enfermedad, la pasión por la lectura, llave que nos conducirá hacia la libertad.

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